Ya estamos aquí de nuevo, ha pasado la semana Santa
y vuelta al trabajo. Sigue haciendo frío, por lo menos por la mañana, ahora mismo tengo manga corta y tengo algo de peletillo ya he hecho no se cuantos churros, anoche moje, como era Domingo Santo, creo que por eso fue, aparte de que cada día estoy mas bueno, el deporte y estar madurito.No, no tenía pelos en los sobacos, los tenía depilados, pero bueno, ya la encontraré tengo media vida para encontrarla y mientras tanto voy escapando como puedo.
Se llama Dorinda, el nombre es feo pero follaba bien, trabaja en la casa de unos vecinos de la churrería, empleada de hogar, la conozco de otras veces que ha venido a tomar algo, tendrá rondando los 35 años, delgada, pelo rizado y muy simpática.
Estaba esperando el autobús cuando yo me marchaba y siempre que está en la parada me pregunta algo, anoche también, me dijo;
-¡que frío hace! y llevo un montón de rato y no pasa el bus.
-Los fines de semana pasan menos, le dije.
Estuvimos hablando y riéndonos unos minutos y le propuse que yo la acercaba, que tenía el coche en la esquina... aceptó.
No tenía ganas de acercarla y la llevé a un mirador donde se ve la ciudad, con sus luces y la tranquilidad de la noche, nos besamos y fuimos a su casa, vive sola y es muy pasional, me gusta.
Me contó que está divorciada y tiene una hija pequeña que está en casa de su hermana algunos días a la semana, en el salón de su casa me la senté encima y mientras nos besábamos la acaricie por todo el cuerpo, estaba muy salido y allí mismo sin mas la penetre, ella también me la chupo dulcemente, le comí el chocho hasta que se corrió y después continué follando para terminar corriéndome en su boca.
Me marche al poco rato.

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