
Cuando era joven y no le encontraba sentido a la vida ni creía que hubiera futuro y mientras algún conocido se arrojaba por el puente sin ni siquiera haber conocido lo que era un buen polvo ocurrió algo que iba a cambiar mi vida.
Como sabéis desde los 17 años trabajo en la churrería, en aquellos primeros años todo eran drogas y rock and roll porque sexo lo que se dice sexo, nada de nada. Mi padre harto de que solo aparecía por casa a comer hablo con mi tío y entré en la churrería como ayudante, aquellos primeros años recibí mas broncas e insultos de mi tío que de mis propios padres en toda mi vida.
Me costo aprender, es que colocado se está un poco despistado, muchas veces se me quemaron los churros y no quemé la churrería porque Dios es grande. Lo que menos me gustaba de estar colocado es que siempre estas cansado todo lo contrario que ahora que no puedo estar parado.
Y así fue pasando mi churrera vida y digo churrera no por donde trabajo sino por la oportunidad que me brindó la vida que pude con veintipocos años comprarme una casa abandonada, mi gran sueño de siempre, pues soy un enamorado de las casas antiguas.
Bueno, os estaréis preguntando como coño compré una casa por muy mal que estuviera, pues os lo voy a contar, la verdad que fue baratísima, una casa en ruinas y en un pueblo casi nadie la quiere, casi todo el mundo quiere las cosas nuevas y yo por aquel entonces hacia mis trapicheos, con hachís y demás, solía gastarme el sueldo entero en hachís y así fuí dandome cuenta que me gustaba aquello de los negocios.
Mis clientes venían a la churrería y se iban con el cucurucho de churros en el cual iba también algo que no eran churros, fueron unos años intensos, en los que aprendí que estar colocado es una mierda y si los clientes de mi tío querían chocolate con churros los clientes mios lo que querían era solo el chocolate.
Como sabéis desde los 17 años trabajo en la churrería, en aquellos primeros años todo eran drogas y rock and roll porque sexo lo que se dice sexo, nada de nada. Mi padre harto de que solo aparecía por casa a comer hablo con mi tío y entré en la churrería como ayudante, aquellos primeros años recibí mas broncas e insultos de mi tío que de mis propios padres en toda mi vida.
Me costo aprender, es que colocado se está un poco despistado, muchas veces se me quemaron los churros y no quemé la churrería porque Dios es grande. Lo que menos me gustaba de estar colocado es que siempre estas cansado todo lo contrario que ahora que no puedo estar parado.
Y así fue pasando mi churrera vida y digo churrera no por donde trabajo sino por la oportunidad que me brindó la vida que pude con veintipocos años comprarme una casa abandonada, mi gran sueño de siempre, pues soy un enamorado de las casas antiguas.
Bueno, os estaréis preguntando como coño compré una casa por muy mal que estuviera, pues os lo voy a contar, la verdad que fue baratísima, una casa en ruinas y en un pueblo casi nadie la quiere, casi todo el mundo quiere las cosas nuevas y yo por aquel entonces hacia mis trapicheos, con hachís y demás, solía gastarme el sueldo entero en hachís y así fuí dandome cuenta que me gustaba aquello de los negocios.
Mis clientes venían a la churrería y se iban con el cucurucho de churros en el cual iba también algo que no eran churros, fueron unos años intensos, en los que aprendí que estar colocado es una mierda y si los clientes de mi tío querían chocolate con churros los clientes mios lo que querían era solo el chocolate.







