martes, 19 de enero de 2010

Churro 53


Hace bastantes años cuando comencé a vivir solo un día que me estaba masturbando se me ocurrió correrme en un vaso que tenía a mano, supongo que por no manchar el suelo, al rato, cuando ya ni me acordaba ví el frasco allí con la corrida y lo mire y decidí echarlo en el café del desayuno, había leído que en otras culturas del Pacifico Sur se le atribuía propiedades de masculinidad y los adolescentes lo tomaban para una maduración sexual, era como un estudio, siempre me ha gustado mucho la investigación y quería saber que efectos tendría en mi atractivo cuerpo.
Durante semanas seguí recogiendo mi semen y lo mezclaba con el café del desayuno, del almuerzo o de la cena según que hora fuera pues aguanta vivo muy poco tiempo si no se guarda en una incubadora especial que lo mantenga a la temperatura de los testículos.
Enseguida me percaté de los asombrosos cambios que iba experimentando.
Cuando me acostaba con alguna tía a la hora de correrme aquello era como unas cataratas no paraba de salir esperma, se había triplicado el semen que salía por mi polla, una vez que me corrí en la boca de una tal Leonor casi se ahoga y se quedó alucinando por la salvaje cantidad de leche y por lo dulce y fresca que salía, no se lo podía creer.
La explicación científica era que la cafeína del café potenciaba el efecto del semen aumentando su volumen y viscocidad, mientras el café era eliminado por la uretra, el semen regresaba a su lugar de origen que eran los testículos, hinchandolos por la enorme cantidad que llegaba desde el estomago pues al haberlo ingerido oralmente y todavía vivo me producía unas erecciones tremendas por la urgente necesidad de expulsar aquella descomunal y antinatural cantidad de esperma, teniendo que pajearme o buscar una tía con la que desahogar todo aquel caudal de espermatozoides.
Tuve que dejar de tomar aquella pócima milagrosa porque no podía usar condones por la increíble cantidad de leche que expulsaba al eyacular que casi llenaba el preservativo entero. También alguna tía se pensaba que en vez de correrme me estaba meando porque aquello no era normal, espero que nadie mas continué con mis investigaciones fue muy doloroso y el café sabía raro.

2 comentarios:

  1. Anónimo20.1.10

    ay mi churri lumbrera, mi artista sin obra, mi espíritu inquieto...hazme el favor de ponerme un café. Ay, no, perdón, mejor un gin tonic.
    Lo que yo francamente me quedo esperando es el vídeo didáctico :)

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  2. Anónimo20.1.10

    Es imposible terminar de leer esto, asi que no te comentare nada.

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