
Mi amigo Luis era muy malo.
Supongo que su vida lo había marcado, su padre le pegaba, estaban fatal económicamente y lo había pasado realmente mal en su infancia.
Fué creciendo y cada vez era mas malo, además de robar si podía hacer daño mejor, prefería darle un palo en la cabeza a alguien por la noche y robarle la cartera que robar dentro de un coche por ejemplo.
Un día que iba con él vió una gata con unos gatitos pequeños y empezó a darles patadas como si se hubiera vuelto loco, ese día me dí cuenta de la verdadera maldad de Luis.
Con el paso de los años Luis consiguió un buen trabajo y muy bien pagado, hacía lo que le gustaba y se le veía muy feliz.
Hace unos años me lo encontré y estuvimos recordando nuestra infancia y adolescencia, me contó que estaba cansado de su vida, que se había dado cuenta de que era malo y que ya no le gustaba lo que hacía. Me dijo que se quería marchar a Peru a ayudar a la gente mas necesitada, con el dinero que tenía y si vendía su casa podría ayudar durante unos años a la gente mas pobre.
Su familia y amigos le habían dicho que se había vuelto loco, pero que si era lo que él quería realmente que lo hiciese, pero los que le habían suplicado que no lo hiciese eran sus clientes.
Luis tenía un prospero negocio de sado-masoquismo y pegaba sin piedad palizas a una clientela de gran poder adquisitivo pues todos sabían que no había nadie mas malo que Luis y para disfrutar lo máximo había que contratarlo a él, nadie como él sabía amordazar y poner trabas en los huevos y en las tetas, humillar, meter consoladores y el puño por el culo, cagarse y mearse encima de ellos y todas esas cosas.
Él les había explicado que en su ausencia se quedaría otra persona de su confianza pero todos le querían a él, le rogaban que no se fuera, no había nadie que pegara tan bien como él, si se iba ya no tendrían al mejor amo y dejarían de practicar el sado.
Total que Luis se dió cuenta que aquí también estaba haciendo una gran labor y que no podía dejar a toda esa gente que tanto lo apreciaban y querían.
Supongo que su vida lo había marcado, su padre le pegaba, estaban fatal económicamente y lo había pasado realmente mal en su infancia.
Fué creciendo y cada vez era mas malo, además de robar si podía hacer daño mejor, prefería darle un palo en la cabeza a alguien por la noche y robarle la cartera que robar dentro de un coche por ejemplo.
Un día que iba con él vió una gata con unos gatitos pequeños y empezó a darles patadas como si se hubiera vuelto loco, ese día me dí cuenta de la verdadera maldad de Luis.
Con el paso de los años Luis consiguió un buen trabajo y muy bien pagado, hacía lo que le gustaba y se le veía muy feliz.
Hace unos años me lo encontré y estuvimos recordando nuestra infancia y adolescencia, me contó que estaba cansado de su vida, que se había dado cuenta de que era malo y que ya no le gustaba lo que hacía. Me dijo que se quería marchar a Peru a ayudar a la gente mas necesitada, con el dinero que tenía y si vendía su casa podría ayudar durante unos años a la gente mas pobre.
Su familia y amigos le habían dicho que se había vuelto loco, pero que si era lo que él quería realmente que lo hiciese, pero los que le habían suplicado que no lo hiciese eran sus clientes.
Luis tenía un prospero negocio de sado-masoquismo y pegaba sin piedad palizas a una clientela de gran poder adquisitivo pues todos sabían que no había nadie mas malo que Luis y para disfrutar lo máximo había que contratarlo a él, nadie como él sabía amordazar y poner trabas en los huevos y en las tetas, humillar, meter consoladores y el puño por el culo, cagarse y mearse encima de ellos y todas esas cosas.
Él les había explicado que en su ausencia se quedaría otra persona de su confianza pero todos le querían a él, le rogaban que no se fuera, no había nadie que pegara tan bien como él, si se iba ya no tendrían al mejor amo y dejarían de practicar el sado.
Total que Luis se dió cuenta que aquí también estaba haciendo una gran labor y que no podía dejar a toda esa gente que tanto lo apreciaban y querían.
Entonces decidió que apadrinaría a 7 niños y los iría a ver todos los veranos y así podría ayudar a la gente mas pobre como él quería.
Ahora Luis es muy feliz y los niños no digamos, cuando se les pregunta que quieren ser de mayores, todos dicen lo mismo:
Ser como nuestro padrino Luis, cuando seamos grandes queremos ir a España para ayudarlo en su trabajo, lo queremos mucho es muy bueno.
Ahora Luis es muy feliz y los niños no digamos, cuando se les pregunta que quieren ser de mayores, todos dicen lo mismo:
Ser como nuestro padrino Luis, cuando seamos grandes queremos ir a España para ayudarlo en su trabajo, lo queremos mucho es muy bueno.

Churrero, me gustaría conocer a Luis,tengo la misma vocación, y si pudiera ayudar a todos esos que quieren que les den caña sería muy FELIZ.Además si con eso me puedo ganar algunos eurillos, mejor que mejor
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